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CONTANDO LOS COSTOS Y LAS CALORÍAS
Midiendo el costo de la obesidad para los empleadores de Texas

Resumen Ejecutivo
El costo de la obesidad: Exprimiendo a los empleadores de Texas

La frase, “Todo es más grande en Texas,” suena verdadera cuando consideramos el estado de salud actual de los tejanos. Casi dos tercios (64.1 por ciento) de la población del Estado sufre sobrepeso u obesidad.

Y la obesidad está incrementando. En el 2005, había casi 3 millones más de adultos obesos en Texas que en 1990. Solo 12.3 por ciento de los adultos de Texas estaban obesos en 1990; para el 2005, esa cantidad ya se había más que duplicado, a 27.0 por ciento, sobrepasando el nivel nacional de 24.4 por ciento.

La obesidad le costó a los negocios de Texas aproximadamente $3.3 billones en el 2005. Esta cantidad incluye el costo de cuidado de salud, absentismo laboral, disminución de productividad e incapacidades.

“La obesidad tiene casi la misma asociación con las condiciones crónicas de la salud como veinte años de envejecimiento; esto excede por mucho la asociación con el cigarro o los problemas con el alcohol.”

Roland Sturm, Economista Mayor, Corporación RAND, 2002

El estar pasado de peso u obeso incrementa nuestro riesgo de sufrir enfermedades crónicas costosas como diabetes, cardiopatía, hipertensión, infartos, osteoartritis, vesícula biliar, asma, apnea y ciertos tipos de cáncer. Estas enfermedades le cuestan a los empleadores – directamente en altos costos para el cuidado de salud e indirectamente por la disminución de productividad cuando los trabajadores faltan por enfermedad, incapacidad o simplemente por no funcionar de acuerdo al nivel de eficiencia estándar.

La mayoría del gasto del seguro de salud privado lo tienen los empleadores de América. Desde el 2001, las primas de sus seguros de salud han incrementado un promedio de 68.2 por ciento. La epidemia nacional de obesidad es uno de los factores principales en el incremento de los costos del cuidado de salud y de las elevadas primas de los seguros de salud.

Tristemente, la epidemia comienza a una temprana edad. En un estudio llevado a cabo específicamente en Texas durante el 2004 y 2005, investigadores encontraron que el 42 por ciento de los alumnos de cuarto grado sufren sobrepeso o están en riesgo de sufrirlo, así como el 39 por ciento de los alumnos de octavo grado y el 36 por ciento del onceavo grado.

Para el 2025, la mayoría de estos niños con sobrepeso entraran a la fuerza laboral como adultos con sobrepeso u obesos, a un costo considerable para sus empleadores. Si el predominio de la obesidad continúa incrementando al paso actual, la obesidad pudiera costarle a los negocios de Texas $15.8 billones anuales para el 2025.

Perfil demográfico

En el 2005, más de la mitad (53.3 por ciento) de los tejanos entre 18 y 29 años de edad padecían sobrepeso u obesidad. Aquellos entre 30 y 44 años de edad tenían la tendencia de sobrepeso u obesidad, con un predominio de 67.3 por ciento. Aquellos entre 45 y 64 años de edad continuaban pesados; 71.3 por ciento con sobrepeso u obesidad.

“Por lo menos el 50 por ciento de los gastos del cuidado de salud se relacionan con el estilo de vida y por lo tanto son potencialmente prevenibles.”

Dr. Eduardo Sanchez, Director del Instituto para Política de Salud en la Escuela de Salud Pública en la Universidad de Texas.

Texas ocupó el décimo lugar entre los estados con adultos pasados de peso u obesos.

En el 2005 en Texas, los blancos eran los más sanos, y aún así el 60.1 por ciento padecían sobrepeso u obesidad. Setenta y un por ciento de los hispanos padecían sobrepeso u obesidad. Los negros son los que más padecieron sobrepeso u obesidad, un 75.7 por ciento cayendo en una categoría u otra.

Entre más educado, menor la posibilidad de padecer sobrepeso u obesidad. En el 2005, 67.8 por ciento de los adultos tejanos sin diploma de secundaria padecían sobrepeso u obesidad, contra 59.9 por ciento de graduado de universidad.

Es más común que los hombres padezcan sobrepeso u obesidad que las mujeres, el 72.4 por ciento de los adultos tejanos varones padecían sobrepeso u obesidad en el 2005, en comparación al 55.6 por ciento de mujeres adultas en Texas.

Costos

Durante los últimos 15 años, el porcentaje de adultos tejanos con peso normal ha declinado rápidamente, mientras que el porcentaje de tejanos obesos ha incrementado. De 1990 al 2005, el porcentaje de adultos obesos incrementó de 12.3 a 27.0 por ciento. El porcentaje de adultos con peso normal bajó de 57.1 a 35.9 por ciento.

“La obesidad es el terror interno. A menos que hagamos algo, la magnitud del dilema empequeñecerá el 9-11 o cualquier otro atentado terrorista.”

Dr. Richard Carmona, ex Cirujano General de los Estados Unidos, 2006

La Contralora calcula que los costos para los negocios de Texas debido a la obesidad de los adultos y las enfermedades relacionadas con la obesidad sumaron más de $3.3 billones en el 2005, y dichos costos siguen creciendo. Los gastos del cuidado de salud y la disminución de productividad en el trabajo (llamada “presenteismo”) formaron la mayor parte de estos costos.

Los negocios sienten un efecto desproporcionado por los elevados costos del seguro de salud debido a la obesidad porque la mayoría de los adultos de Texas con seguro privado (88.5 por ciento) reciben cobertura de parte de sus empleadores. Además, los negocios de Texas sentirán el golpe más duro que en otros estados debido al gran predominio de obesidad en Texas. El porcentaje de adultos en Texas que padecían obesidad en el 2005, 27.0, fue mayor que el promedio nacional de 24.4 por ciento.

Mientras el gasto de cuidado de salud incrementa debido en parte a la obesidad, así también incrementa el costo para los negocios y sus empleadores, en la forma de altas primas de seguros de salud y gastos ocasionales. En el 2005, los empleadores cargaron con el 74.4 por ciento del costo total del seguro de salud privado en los Estado Unidos, el resto lo pagaron los empleados. Además, el costo del seguro de salud está incrementando más rápido que la inflación y que los salarios. Del 2001 al 2004, el promedio de las primas de seguros (en base a una familia de cuatro) incrementó a tasas de dígitos dobles.

Costos futuros

Si las tendencias predominantes actuales de obesidad continúan sin examinarse, para el año 2025, la Contralora calcula que el 48.6 por ciento de los adultos de Texas estarán obesos y solamente el 14.4 por ciento tendrán un peso normal.

Proyectando los costos de la obesidad para el 2025, y contabilizando el incremento en el predominio de la obesidad y el incremento en la población trabajadora, obesidad y enfermedades relacionadas con la obesidad pudieran costarle a los negocios de Texas $15.8 billones anuales para el 2025.

Los costos del cuidado de salud incluirán más del 55 por ciento del costo total, $8.8 billones; el ausentismo costará $2.1 billones; el presenteismo costará $4.5 billones; y las incapacidades $420 millones.

Trabajando por el bienestar

La Legislatura de Texas 2007 ha tomado algunos pasos para mejorar las vidas de la fuerza laboral del mañana al introducir legislación para instituir mayor educación física en las escuelas públicas. La mayoría de los distritos escolares han eliminado alimentos no saludables que tienen un valor nutricional mínimo de las cafeterías y muchos de los distritos están eliminándolos de las máquinas vendedoras también.

“Los empleadores no están escogiendo estar involucrados en la guerra contra la obesidad – ya están involucrados. En la actualidad, los empleadores están pagando un alto precio por los costos del cuidado de salud, pérdida de productividad y ausentismo laboral debido a incapacidades o hasta la muerte ligada con la obesidad.”

LuAnn Heinen, Directora, Instituto sobre los Costos y Efectos de Salud de la Obesidad, Grupo Comercial sobre Salud Nacional (2005).

Y muchas compañías de Texas están cambiando su enfoque hacia el cuidado de salud del tratamiento a la prevención de enfermedades, en un esfuerzo para reducir los costos futuros del cuidado de salud para enfermedades prevenibles.

Los programas más exitosos ofrecen incentivos financieros para los empleados, como deducibles más bajos para su seguro de salud o membresías de gimnasios pagadas por las compañías, así como otros programas diseñados para alentar a los empleados para que escojan un estilo de vida sano. La mayoría de los programas tardan entre tres o cinco años para mostrar el rendimiento de la inversión, pero pueden ser significantes cuando se materializan.

Pero para hacer frente a la ola de la epidemia de la obesidad, todos los participantes – empleadores, padres de familia, escuelas, comunidad médica y gobierno – debemos trabajar juntos, para hacer todo lo posible para reducir el número de tejanos que están obesos y para prevenir que la gente sana o con sobrepeso se vuelvan obesos. Al final, debemos de convertirnos en una sociedad enfocada para prevenir la obesidad, en vez de tratar las enfermedades que ésta causa.

Finalmente, por supuesto, solamente el individuo puede ser el responsable del estilo de vida que desea vivir. Pero los empleadores pueden promover bienestar y brindar a sus trabajadores incentivos, conocimiento y oportunidades para tomar decisiones más sanas en la vida.

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