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17 de junio de 2009

Cap and Trade: ¿La mejor manera de progresar para Texas?

 

Por Susan Combs
Contralora de Cuentas Públicas de Texas

Mientras Tejanos encuentran de calor intenso este verano, aumentamos el uso de nuestro acondicionador de aire y empezamos a viajar en las carreteras para tomar vacaciones.  Estas rutinas estacionales — así como muchos aspectos de la vida diaria — llegaría a ser más caro a causa de propuestas pendientes en Washington. 

Las provisiones de “cap and trade” del Acto Norteamericano de Energía Ecológica y  el Acto Seguridad del 2009 tendrán un impacto significativo en las familias, negocios y consumidores de Texas.

La legislación limitaría emisiones y permitiría las compañías para comprar y vender sus derechos de emitir el dióxido de carbono. El concepto es que las industrias reducirían emisiones durante un tiempo mientras que el gobierno bajó el limite y llegó a ser demasiado caro para que las compañías pueden continuar de comprar derechos para emitir el dióxido de carbono.

Estoy preocupada del impacto desproporcionado en la economía de Texas.

Texas tiene la segunda población más alta de la nación y una gran concentración de industrias que utilizan enormes cantidades de energía que fabrican productos que se utilizan en todo el mundo.  Éstos y otros factores, por ejemplo nuestra clima, hacen de Texas uno de los más grandes consumidores de energía en el país. 

La propuesta para regular emisiones de gases de invernadero es más demasiado en Texas que otras regiones. Los costos aumentarán para industrias con enormes cantidades de energía tal como el aluminio, los químicos, los productos de bosque, la manufactura de vidrio y la refinería de petróleo y otras más. Houston, donde se ubica el mayor número de sedes en la industria de la energía en todo el mundo, podría ser mayormente afectada.

Cantidades de estudios de la legislación demostró que disminuyeron los empleos y que aumentaron los precios de la energía. El aspecto primero de mi oficina a la “cap and trade” provisión de la ley resulto que Texas puede perder 135,000 a 277,000 empleos en 2012. Dichas pérdidas podrían aumentar hasta 400,000 para el año 2030.

El impacto bajará desproporcionadamente en Texas pero el impacto de la legislación será sentido por todo el país como costos más altos son pasados a cada sector de la economía.

Tejanos pagarán más por el combustible para sus vehículos, en refrescar sus hogares y en  comprar los productos básicos. Nuestra oficina estima que a resultado de las “cap and trade” provisiones de la legislación actual, el hogar típico de Texas puede gastar hasta $1,100 más por año en bienes y servicios. Esto incluye artículos ordinarios tales como pañales, teléfonos celulares, aspirina y lápiz de labios.

Texas se ha bendecido. Nuestra diversa economía ha ayudado al estado para resistir a la recesión. Pero, como los Tejanos miran al futuro, debemos emplear todos nuestros recursos para sostener nuestra prosperidad y competitividad económica global mientras que tratamos preocupaciones medioambientales.

Nuestra experiencia con una industria diversa y energética puede ayudar a alcanzar metas medioambientales con innovación en vez de cargar industrias vitales con demasiada regulación.

Un líder en la producción de petróleo y gas, Texas ya está realzando su potencial de la energía renovable y está haciendo sus industrias aún más eficientes.

Apenas este mes, el Pew Charitable Trusts identificó Texas como líder en crear trabajos de la energía ecológica. El empleo en el campo emergente ha crecido el 15.5 por ciento en la última década.

Texas es el líder de la nación en energía eólica, con casi tres veces los megavatios del estado más cercano siguiente, Iowa. Las nuevas líneas de transmisión bajo construcción aumentarán nuestra capacidad de energía eólica a más de 18,000 megavatios.

Texas también tiene enorme potencial para desarrollar solar, nuclear, la biomasa y otras alternativas fuentes de energía. Y para permanecer competitivos, los negocios de Texas están encontrando constantemente maneras de ser más energía eficiente.

Consecuentemente, la intensidad energética de nuestra economía — una medida de cuánto energía es utilizado por la unidad de producción — bajó por casi 68 por ciento entre 1970 y 2005.

El Congreso debe parar su prisa para aprobar esta legislación sin asegurar que sus cargas y beneficios fluirán bastante a cada uno. Un medioambiente limpio es la meta de todos, pero es racional y apropiado mirar los costes.

Cap and Trade sitio Web

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